OM TARE TUTARE TURE SOHA

jueves, 29 de junio de 2006

Tengo claro

Yo por ejemplo, soy alguien que destroza su vida por elección. Puede haber otras importantes consideraciones en mi vida que determinen mis actos o mi elección, pero analizándolo razonadamente me doy cuenta de que al fin y al cabo yo elijo el camino que he tomado.

Si, ya digo, después puedo justificarme con que mi vida es muy dura, he tenido una infancia conflictiva (que no es el caso), que tuve un trauma en la infancia y me quedé tontito (que tampoco), que soy hipersensible y todo me afecta (menos aún), bueno etcétera. Y claro todos estos avatares de mi vida han hecho que mi personalidad sea adictiva en exceso y que para refugiarme de las inclemencias me ponga “morao” de heroína.
Yo elijo, soy responsable de mi poca fuerza de voluntad, también, evidentemente, de mi fortaleza en la lucha contra mi adicción, mi lucha sin cuartel nace de las profundidades de mi corazón. Todo nace y muere en mi.

Pero y esto es lo importante, hay veces en las que nosotros no participamos, por lo menos directamente, de lo que nos pueda ocurrir. Son pocas las ocasiones y muy especiales, una de ellas es cuando estamos en el seno materno. Es en esa ocasión, que todos pasamos por ella, en la que acabamos de aterrizar en este mundo de deseo, en el “Reino de la Forma”, cuando empezamos a "ser" dentro de un útero. En este periodo de mi vida es muy difícil, la verdad es que no lo sé, influir en lo que me pasa. Estoy a merced de lo que pueda ocurrir sin mi participación. Estoy indefenso, soy vulnerable. Pero lo gracioso del asunto es que “soy” porque yo fui un conjunto de dos células y después de cuatro y más tarde de ocho...y así hasta llegar a hoy, el día en el que estoy golpeando las teclas de mi computadora para escribir algo como esto.
No hay duda, yo he sido dos células en el útero de mi madre y con el tiempo he llegado a elegir ser un puto jonky, pero en aquella lejana época pudo pasar de todo, pudo pasar el que mi madre decidiera abortar.

Soy de los que piensan que todo lo que me pasa es causa de mis actos anteriores, pienso que somos nosotros mismos y nadie más quienes conformamos nuestra vida y nuestro destino, vida tras vida, momento tras momento. Esto de ahora es el fruto de lo de antes. Si por un casual no llego a nacer será por un conjunto de causas, entre ellas mi propia actuación anterior, pero también la actuación de otros, que yo no controlo.
Cuando estoy en el seno materno puede que por un acto de mi madre no llegue a nacer, es un momento delicado ¿no?. Más, ¿tiene ella derecho a abortar una vida que está en su comienzo? ¿lo tiene el médico que practica el aborto? ¿de quien es esa vida que comienza, mía , de mi madre, de ambos?

Estas y otras preguntas, no las sé contestar y las respuestas que he oído no me convencen, por eso me he decidido a practicar la “Objeción de Conciencia”
Tengo claro que una célula de milímetros de grosor es un ser humano, no porque no tenga manos y píes deja de serlo, tengo claro que la vida de los demás no me corresponde igual que la mía no le corresponde a mi vecino, tengo claro el horror de saber que el año pasado se cometieron 16.000 abortos de niñas adolescentes en España, tengo claro la ignorancia que existe con respecto a esto y que veo y oigo cada día de mi existencia, tengo claro que siempre llevaré conmigo la culpa de haber permitido que mi pareja, hace años, abortara.

miércoles, 28 de junio de 2006

Objeción de conciencia


“5 de octubre:

Hoy comienza mi vida. Mis padres todavía lo ignoran. Soy tan pequeña como una semilla de manzana pero ya tengo vida. Y voy a ser una niña. Tendré los cabellos rubios los ojos azules. Todo está dispuesto por anticipado. Incluso que me gustarán las flores.

19 de octubre:

He crecido un poco, pero soy aún demasiado pequeña para poder hacer nada por mí misma. Mi madre lo hace todo por mí. Y (lo que es curioso) ella no sabe todavía que me lleva junto a su corazón y que me ayuda sin cesar. Es muy buena. Algunos dicen que yo no soy aún verdadera persona humana; que solamente existe mi madre. Pero, sin embargo, soy en realidad una persona, lo mismo que una miguita de pan es pan. Mi madre vive realmente y yo también.

23 de octubre:

Mi boca está a punto de abrirse. Pensadlo: dentro de un año, poco más o menos, yo sabré reír y, un poco más tarde, hablar. Sé que mi primera palabra será: ¡mamá!

28 de octubre:

Mi corazón ha empezado a latir hoy por sí mismo. A partir de ahora continuará latiendo hasta el fin de mi vida, sin jamás pararse a descansar. Y pasados muchos años , se fatigará, se parará y, entonces, moriré.

2 de noviembre:

Crezco un poco cada día. Mis brazos y piernas comienzan a formarse pero tendré que esperar bastante hasta que mis piernecitas puedan llevarme a los brazos de mi madre, y antes de que estos brazos, tan pequeños, sean capaces de presentarle unas flores o de abrazar a mi padre.

12 de noviembre:

Las florecillas de los dedos empiezan a brotar de mis manos. Es maravilloso ver los pequeñitos que son. Seré capaz de agarrar los cabellos de mi madre con ellos. Y llevaré sus cabellos a mi boca, y ella seguramente me dirá: ‘¡Oh, picarilla!’

20 de noviembre:

Hasta hoy el médico no le había dicho a mi madre que yo vivía junto a su corazón. ¡Qué contenta debe de estar! ¿Estás contenta, mamá?

25 de noviembre:

Mi padre y mi madre seguramente están pensando qué nombre me van a poner. Pero no saben siquiera que soy niña.

10 de diciembre

Mis cabellos crecen. Son suaves, claros y relucientes. Yo me pregunto cómo serán los de mamá.

24 de diciembre:

Me preguntó si mamá escucha el ruido de mi corazón al latir. Mi corazón es fuerte y sano. Late con regularidad… ¡Tendrás una hija muy fuerte mamá!

28 de diciembre: ¡3 meses ya!

Hoy, mi madre me ha matado…”


El Cardenal Wyszinski primado de Polonia en 1970 escribió este texto. Yo solo lo he puesto aqui, es la primera y última vez (eso creo) que he hecho un copy/paste, he pensado que merecia la pena.

martes, 27 de junio de 2006

La igualdad


Parece mentira, parece un tópico, parece algo que se dice cuando no se sabe qué decir y hay que decir algo. Como cuando ya nos hacemos viejos y nos encontramos con alguien con el que no tenemos confianza, ¿qué hacemos? … pues hablar del tiempo, ¡¡qué día más caluroso!! ¡¿va a llover?!… eso.


Parece algo obvio pero es cierto y es que “Todos los humanos somos iguales”

Hay características propias de la especie, que todos tenemos por ejemplo; todos los humanos tenemos algo físico; el cuerpo, tenemos sensaciones, tenemos emociones, tenemos mente (que funciona con los mismos parámetros), tenemos discriminación, tenemos, lo que se llama; factores composicionales; que en definitiva son las elaboraciones razonadas que hacemos sobre todo lo que nos rodea. Si, todos somos iguales, los seres humanos tienen o están formados por las mismas cosas. Hechos de la misma pasta. No se puede negar.

Ahora, mucho cuidado, no vayamos a confundirnos, el que seamos iguales no significa, que alguien muy listo, alguien que se pasa de muy listo, diga que hay que fomentar la igualdad. ¿Hay que fomentar la igualdad? ¡¡venga ya!!, pero … ¡¿a quien se le ocurre decir esto?!. Hay que fomentar la diferencia, lo que nos distingue a unos de otros, ya somos suficientemente iguales para que venga un listo y empiece a querer convencernos de que lo bueno es que todos seamos iguales, ¡joder! ¡¡Qué imbecilidad!!.

A mi me suena que esto lo dice el que quiere sacar provecho de la inocencia natural del ser humano, el que quiere aborregarnos para su propio provecho. Esos que quieren medrar y que no nos enteremos. Si tu eres uno de esos no tienes más que adoptar ese discurso; “igualdad” “igualdad para todos” “todos los mismos derechos“, “todos las mismas obligaciones” “todos los mismos pensamientos”….¿si? Habría que hablar mucho sobre todo esto.



Me he enrollado, lo que quería decir y que aún quiero, es que el ser humano esta formado por la misma pasta, sin embargo la vida nos diferencia y todos ocupamos el lugar que nos va correspondiendo según utilicemos esa maravillosa libertad de la que disponemos, solo el ser humano dispone de esa Libertad que nos dirige hacía donde, al fin y al cabo, queremos ir. Hay un lugar, que no sé si esta determinado o no para cada uno de nosotros pero poco a poco vamos ocupando ese lugar y por lo que veo el tiempo nos solidifica haciendo cada vez más difícil el movernos a otro diferente. ¿qué raro , verdad?.



Así que cuando trato de analizar ciertas cosas que se me aparecen en la cabeza, me doy cuenta de que si, de que todos somos iguales, todos tenemos la potencialidad de entendernos, ya que , por así decirlo, todos hablamos el mismo idioma.
Un negro del Congo se tendría que entender con un esquimal de Groenlandia, en teoría, ya sé que hablan diferente idioma, pero si suponemos que los dos saben el mismo idioma, tendrían que llegar a las mismas conclusiones sobre ciertas cosas de la vida, quitando la paja de la educación, de la cultura, de las propias vivencias, lo fundamental, las verdades de la vida tendrían que ser las mismas para esos dos individuos. Los fundamentos que sostienen la vida tiene que ser forzosamente los mismos para todos. Pienso que no tendría que haber problema en llegar a iguales conclusiones cuando dos seres humanos se juntan y tratan sobre las cosas que definen la vida, sobre “los pilares de la vida”



Pues bien, no hay manera, es imposible, veo a dos seres humanos y se me antoja que estoy viendo un nabo y una zanahoria, vamos algo que no tiene nada que ver una cosa con otra. No se entienden, tienen conceptos diferentes sobre cualquier cosa que se les plantee. Y además se sienten orgullosos de “ser diferentes”. No lo entiendo, no lo comprendo, ¿cómo puede ser? ¿a qué se debe? ¿cómo es posible que esto sea así?, después de ver que los fundamentos son los mismos para los dos. Es tan así que las más de las veces se llega a las manos por no entenderse, por no llegar a un acuerdo sobre lo que sea. Un pequeño ejemplo, en Europa llevamos ya casi más de 50 años sin guerra, a excepción de la de los Balcanes. ¿Qué son 50 años comparados con los cientos y cientos de historia de Europa?, pues bien, mira tu que logro, ¡¡50 años!!. El periodo más largo de paz en Europa. Todo el mundo lo pone de ejemplo del entendimiento entre europeos.



Estoy cansado de ver gente peleándose por lo que sea, basta que alguien diga “A” para que el vecino diga “B”, de verdad, ¡no lo entiendo!. Alguien escribe algo con sentido común, algo que te parecerá bien o mal pero con sentido común, pues no, aún así, he visto muchas veces, que no, no se llega a coincidir.
Es más, muchas veces estamos a la expectativa de lo que el otro pueda decir para llevarle la contraria. Incluso es algo que se valora. Eso de llevar la contraria a todo y a todos, se lleva, mola, es cool.
Pues bueno, vale.



Yo mismo, muchas veces no soporto lo que leo u oigo o veo y me mosqueo, me enfado por cosas que en definitiva, si se piensan, no tienen mayor trascendencia, porque o bien no me afectan en absoluto o bien puede que pensándolo llegue a las mismas conclusiones. Fíjate tu qué tontería todo esto viene a que mi “camello” que es una gitanilla de 18 años con una niña de uno el otro día va y me dice;


“oyes, que me voy a ir de vacaciones y hasta la semana que viene no voy a estar”,

¡joder! Digo yo, vamos lo pienso, pero más aún, ella impasible sigue diciendo,

“ si , me voy a Marbella, 7 días”,

ah!, ya!

“porque es que es muy barato, solo 400 euros”,

¡vaya, me mató! Y tan pancha se quedo.


¡Coño! Pues mira tu que esto tan simple me dio para pensar toda la hipótesis que he desarrollado, el que todos somos iguales y bla, bla, bla. ¡Y claro! ¿Como no me va a venir a la cabeza todo eso?

sábado, 24 de junio de 2006

Declaración de intenciones

Desde el día en el que se me ocurrió escribir en forma de comentarios mis vivencias, mis preocupaciones, mis inquietudes, mis más íntimos anhelos, desde ese día la cosa la tuve clara. Todo lo que escribía era indiscutiblemente privado.
Las impresiones de mi propia vida, pensaba que solo me atañían a mi, naturalmente, parece que el sentido común te dice que es así. Pues reflejado quedaba no solo lo que vivía en un momento especial, determinado, sino también lo que íntimamente pensaba acerca de esa vivencia, de ese momento.
Todo ello sumamente particular, es algo así como poner en un papel en blanco esos pensamientos que no podemos leer en los demás, los que marcan nuestra forma de ser, los que la definen.
Todos tenemos esos pensamientos, no todos podemos expresarlos de forma “artística” en un trozo de papel. La persona que está acostumbrada a leer libros, nace en él algo así como un reto, que consiste en pensar si él sería capaz de expresarse de esa bella forma que otros lo hacen, en las novelas, en los ensayos, en las obras de teatro. Lo digo porque he hablado con muchos y a todos se nos crea esa especie de curiosidad por saber como quedarían, las vivencias, pensamientos, inquietudes, preocupaciones o recuerdos de un día concreto, de una ilusión por cumplir, de un pasaje doloroso en nuestra vida, de un cuento imaginado así sin más... reflejados en el blanco inocente de una cuartilla de papel.

Si, desde el primer día, desde las primeras letras escritas, lo tuve claro, todo esto sería privado, para mi, no solo eso sino que me cabrearía mucho el que alguien subtrecticiamente lo leyera. Así es como permanecen en una estantería de mi biblioteca multitud de cuadernos de pasta de papel, en los que se cuenta mucho de mi vida pasada, en los que se reflejan mis inquietudes y mis decepciones. Todo eso es para mi solo, soy yo, me lo cuento a mi mismo. Y los guardo como constancia de lo que fui o de lo que quise ser. Cuando muera ya nada me importará y las personas que me aprecian tendrán lectura para unas horas. Quizás me entiendan o puede que saquen conclusiones para juzgarme, todo eso ya no tendrá interés para mi, y es por eso por lo que no los destruyo.

Cuando descubrí que quien quisiera podría hacer esto mismo en la RED, dejar constancia de las particularidades de cada uno en un medio en el que cualquiera podría leer lo que se escribiera, me pareció que era algo obsceno. Me explicaré; pensé que habría personas que escribiesen sobre lo primero que se les ocurriese, y así es, hay blogs en los que se cuenta de todo, todo lo inimaginable, desde noticias de periódico hasta los más íntimos pensamientos. Diarios personales, cuentos imaginados, pura historia, anécdotas sin trascendencia, biografías de terceras personas, narraciones esperpénticas, pensamientos sesudos, literatura barata, críticas sobre cualquier cosa...infinitud de temas son plasmados en eso que llamamos blogs. Me pareció obsceno porque todo el mundo podía leer lo que escribías y eso me asusto en un principio. Si se escribe sobre algo que no es personal pues bien, no parece que pase nada si todo el mundo lee eso que escribes con más o menos fortuna. He leído blogs de este tipo muy interesantes y sobre los temas más variados que se pueda uno imaginar, ¡hay tantos!
La cosa cambia un poco cuando se escriben diarios personales, como los que hablo al principio, en ese caso pensar que es leído por cualquiera me produce inquietud. Lo pensé un largo rato antes de abrir mi blog, pero decidí hablar de lo que me tenía prisionero, algo así como una especie de catarsis por la palabra, enfrentarme a la opinión de desconocidos que pudieran leer lo que yo escribía. Claro que he escrito cosas muy íntimas, solo el hecho de contar que soy adicto a la heroína ya es algo muy personal. Pero he intentado no pasar esa línea inconcreta que separa lo que se puede o no se puede contar. He rozado en ocasiones temas que me definían como persona y que reflejaban mi personalidad, pero no he abundado en ellos por vergüenza y por respeto a quien lo leyese. Pues ¡qué coño le importaba al que lo leyese esa parte de mi personalidad tan especial!.
Y claro ha ocurrido lo que pensé en un principio acerca de escribir sobre algo tan personal como la adicción a la heroína, y ha sido el que muchas personas lo han leído y, como característica propia de los blogs, han comentado sus impresiones.
Hay gente para todo como reza el chascarrillo popular, y también se ve en los comentarios, ha habido gente exquisitamente respetuosa con mi problema, vaya mi agradecimiento desde aquí, ha habido personas que no han entendido nada de lo que escribía y solo por el mero hecho de darse a conocer han comentado alabanzas impropias o comentarios absurdos sin relación a lo que se escribía, ha habido personas maleducadas y no acostumbradas a leer cosas personales y no han aguantado el dejar unas líneas groseras y faltas de sentido, ha habido personas que no han podido resistir el considerarse por encima de la persona que escribía esas cosas que estaba leyendo y no han podido reprimirse en expresar esa superioridad mal entendida comentando cosas que producen vergüenza ajena y que cuesta el leerlas por el daño que te hacen a la vista. Ha habido personas pagadas de si mismas juzgándome sobre algo que no entienden ni comprenden, que están muy lejos de saber que puede significar tener una adicción a la heroína. Ha habido consejos absurdos, consejos que no he entendido porque hablaban de cosas sin relación o de cosas muy personales que no comprendía.
Ha habido personajes, reconozco que los menos, que no sé porque razón o motivo piensan que sus escritos son comparables a los más famosos y excepcionales escritores y como compañeros suyos se creen con una “pluma” por encima de la totalidad de blogs que leen y así lo expresan continuamente, sin descanso, no dejan lugar a dudas.

En conclusión, la experiencia de escribir en un lugar donde te pueden leer lo que escribes, me ha parecido una enseñanza. Me ha enseñado que el sentido último de los blogs es leer los comentarios a tu post. Si, creo que así es, no se escribe por una necesidad vital, para contar experiencias propias, o si, pero se escribe sobre todo para que te dejen ese comentario que esperas.
El comentario debe ser adulador, debe estar conforme en una medida exagerada con lo que pones en tu inigualable post. Si hay controversia o si hay opiniones que no casan con tu criterio, te coges un rebote de mil pares de eso, lo borras directamente, o lo insultas y le pones a caer de un burro, acompañado, eso siempre, por una cohorte de aduladores que nunca faltan y que apoyan tu mal humor frente a ese que ha osado a no estar de acuerdo contigo.
La cosa aumenta cuando se lee una opinión política o religiosa o de esos temas profundos contraria a tus “creencias” entonces ya la cosa se desborda. No sales de tu asombro, te quedas perplejo por el hecho de que exista gente que no solo te lleva la contraria sino que se atreve a escribirlo y además “en tu casa” (como muchos llaman a su blog), el colmo de la osadía y eso merece los más agrios y maleducados comentarios por tu parte, formas una cruzada entre los aduladores de tu blog y los blogs amigos contra ese ser despreciable.
Por lo general se escribe bastante mal y no he encontrado muchos blogs en los que se aprenda por lo bien escritos que están, ni siquiera los de esos pseudoperiodistas que tienen uno. Es cierto que también hay gente humilde y que dejan claro sus pretensiones, que no pasa por escribir como los ángeles, simplemente en expresar opiniones o contar particularidades de su vida, estos últimos, que también los hay, son los que se leen con más gusto, ¡pero son tan pocos!
Me he decepcionado con esto de los blogs, al fin y al cabo tendría que haberme dado cuenta, no lo hice y he sufrido las consecuencias. No por ello dejaré de escribir donde me plazca, aquí o en mis amados cuadernos, pero eso sí, no quiero leer más opiniones, más comentarios. Sé que un blog en el que no haya lugar a comentarios cansa y se deja de leer al poco tiempo, pero tampoco pretendo ser leído...y mucho menos comentado.

Lo que quiero es escribir mis experiencias sobre mi adicción y sobre otras cosas que me pasan y tenerlo guardado en un sitio donde pueda acceder a ello cuando quiera y donde quiera, eso me basta. ¿y leer?, claro leer también, lo haré, hay algunos blogs que merecen la pena el pasarse unos minutos leyéndolos. Al resto que con su pan se lo coman.
A las personas que entienden lo que quiero decir escribiendo de esta forma tan mala, gracias. A los demás, a esos de los que he hablado despectivamente pues siento equivocarme, sé que ellos son los que tienen la razón, pero yo reivindico el estar equivocado y el escribir mal y el contar mis intimidades de cierta forma que no ofenda al que lo lee. Y ¡ya esta! Esto es lo que quería decir porque últimamente parece que he metido la pata en varias ocasiones y necesitaba reivindicarme y necesitaba decir esto. Decir que salvo honrosas excepciones no me gustan los blogs y mucho menos sus comentarios.

El Bautismo

La noche más corta del año cae en el 24 del mes de junio, en realidad la fecha exacta es el 21 de junio, pero celebremos el 24 ya que es esta noche, noche que se engalana con poderes místicos y sobrenaturales, el día más largo del año. La noche de San Juan Bautista. El sol, protagonista absoluto de esta fecha permanece en el cenit del trópico de cáncer, perpenticular al ecuador. El fuego purificador se hace presente en todos los rincones del reino humano, ayudemos al sol para que no desfallezca y siga dando vida durante el resto del año, encendamos las hogueras de nuestros espíritus que arda la confusión.
Estoy confuso, mis ojos no penetran la confusión que se ha puesto delante de ellos. No soy capaz de entender bien esas cosas que parece que todo el mundo entiende fácilmente, yo no puedo, parece que me cuesta.
Solsticio de verano, la "puerta de los hombres" de los antiguos griegos. Esta noche todo es posible, la puerta del inframundo se abre esta noche, el helecho y la higuera florecen esta noche, esta noche mágica de duendes y hadas y habitantes de otro mundo que se escapan de su mundo invisible y toman contacto con los humanos, esta noche la vida reverbera y vibra plena de magia y de gracias por la cosecha.
Es en esta noche en la que me he dado cuenta de que me muero, pierdo fuerza, mi adicción va minándome poco a poco y todo ello se representa en la lenta muerte de mis tejidos y células. No sé si puedo hacer algo, no me siento capaz de mirar de frente. Me doy cuenta de que voy perdiéndome entre el fragor de la vida, las voces cada vez se oyen más tenues y lejanas, el ruido de la actividad vital se amortigua entre las brumas de mi mente. Mi fuerza claudica y mi amor se marchita.
Esta noche especial me ha traído la intuición de mi fin. Esta noche corta de oscuridad me ha traído la intuición de mi equivocación, mientras absorbo el humo, mientras se llenan mis pulmones, alcanzo mayor seguridad en mi fracaso. Me gustaría saber que hacer... no, no solo es saber que debo dejar de fumar, no. Es algo más, es saber que hacer, es saber descifrar los jeroglíficos grabados en los pilares de mi corazón, no he hallado aún la piedra Roseta que los traduzca.

Mi hoguera está preparada para que salte sobre ella. Hace muchos años se saltaba tres veces o bien mediante una pértiga se salvaba el peligro, hasta el ganado pasaba entre las llamas purificadoras. En medio de las calles, en las cimas de las montañas, en los riachuelos y arroyos se disponen las hogueras, donde miro ahí veo una y yo no me atrevo a saltar.
El hombre es ingrato con sus semejantes, le cuesta tener compasión, le duele hacerse cargo de la incapacidad de sus semejantes, no entiende que su semejante es él mismo reflejado en el espejo de la existencia. Se humilla al débil, se tiraniza al inculto, se aprovecha del ignorante. Es tan antiguo este deporte que se ha llegado a pensar que la vida es así, está esta noche está para decirte que no es así, para que te asomes a esa puerta que se abre a la magia, a lo desconocido.

Oh! vida mía no te escapes, no te vayas sin darme la enésima oportunidad, Oh! vida permanece... ¿no oyes todos esos gritos de ánimo hacia mi?, no me dejes, no me dejes por lo menos aún no. Esta noche en la que los espíritus salen de paseo, en la que los fenómenos sobrenaturales tienen su sitio, esta noche llena de relámpagos y truenos, lluvia que apaga el fuego.
Equinoccio de verano, fiesta de la fertilidad qué paradoja coincidir con mi principio del fin. La unión del cielo y la tierra.
Pensaba escribir todo esto en mi diario, ese diario que nadie lee, pero al pensarlo por segunda vez abandoné esa idea y aquí lo escribo, me da vergüenza enseñar mis intimidades, hasta esto puede que lo haga mal. Pero no ha lugar para ánimos ni para desprecios, hoy no, hoy solo se lee en silencio.

jueves, 22 de junio de 2006

Desierto

La heroína mina mi motivación, agota la inteligencia, desbarata mis planes, me produce una apatía que me inmoviliza. Cuando no fumo o paso más de 12 horas sin fumarla empiezo a encontrarme mal, aparecen dolores musculares, moqueo, inquietud, desasosiego, es un malestar que ocupa todo mi ser. No puedo resistirlo, no puedo aguantarlo, ya sé que soy un cobarde.
Esta situación no puedo mantenerla mucho tiempo así qué lo que hago es conseguir algo de heroína para fumar. Y una vez que ese humo contaminado entra en mis pulmones poco a poco todo ese malestar desaparece. Pero no es una satisfacción natural no, es artificial, química y lo más desesperante, es un bienestar vacío que no produce ideas. Mi mente se fija en la ausencia de dolor y nada más. Mi cabeza no trabaja, solo se para. No trabaja como cualquier otra cabeza normal, esas que siempre están ideando o maquinando cosas, sean buenas o malas, pero trabajando.
Mi cabeza no, se para, es un "stand by" improductivo. Y eso es lo que me está pasando. Dicen que la heroína mata neuronas, no lo sé, pero puede que sea cierto. Si eso significa que no tienes esa capacidad de crear cosas, puede que sea cierto.
Hace ya unos días que me ocurre lo que sospecho, mi mente se acomoda en esa situación de parálisis, no trabaja, por lo tanto no se me ocurren ideas ni cosas que decir y las pocas que aparecen por mi cabeza se congelan  al contacto con esa apatía que todo lo invade, la fría apatía de la heroína.
No hay ideas geniales que exponer, no hay cuentos que recitar, no hay anécdotas que exponer, no hay nada, es la "nada" la que ocupa mi cabeza. No hay post, no hay nada que escribir. Es un conformismo mortal que asesina la capacidad de contar y de reflejar mi vida.

Eso es lo que pasa, habrá que esperar a que ese ser que habita en mi se despierte y luche por pertenecer al grupo de personas normales, esas personas que viven de respirar el oxígeno del ambiente, esas que para ellas no hay lugar en el que respirar humo que lleva la firma de la muerte, humo contaminado, humo de heroína... mientras, rezo para que ese tiempo sea lo más corto posible.
Perdón.

miércoles, 14 de junio de 2006

Deseo no desear

No sé porque existe una fuerza interna en el ser humano que hace de nosotros personas sin voluntad, zombis o muertos en vida.


Sé como se llama esa fuerza, Sé que es fundamental en el progreso de la persona. Sé que se utiliza muy a menudo y que incluso se la ha reservado un lugar principal en el sagrado altar donde se adoran los atributos humanos más importantes.
Se llama deseo, esas ganas de obtener algo a costa de lo que sea, esas ganas que se nos presentan como el protagonista único y exclusivo de nuestros pensamientos más inmediatos. El deseo esa fuerza capaz de anular cualquier otra virtud o maldad, capaz de doblar la más fuerte y experimentada personalidad, capaz de cegar cualquier otro acto humano. Es el nombre del tirano, es la dictadura de la razón, es la potencia más arrebatadora del ser humano.


Porque ese deseo puede, y de hecho ocurre, desaparecer en un tiempo más o menos largo y transformarse en cualquier otro atributo de la persona. Porque ese deseo puede ser efímero o duradero, puede ser flexible y elástico. Determina la vida del que lo experimenta, lo conduce hacia algo sublime o hacia algo aterrador. En definitiva tiene una naturaleza etérea, el deseo se puede aplicar a lo que sea, es el condimento de todas las salsas. El deseo se utiliza para todo. Porque el deseo es así, incoloro, inodoro e insípido, por eso mismo, para mi el deseo es como la fuerza de la gravedad, que sé que existe y la padezco pero no la veo.


No conozco a nadie que le haya oído decir; “yo he sido capaz de sobreponerme al deseo, he sido capaz de vencerle”. Sé, evidentemente, que hay personas que lo han logrado, yo conozco a algunas de ellas, pero no hablo de excepciones, no hablo de personas que han alcanzado un desarrollo como ser humano bastante más elevado del que predomina, del mío, del tuyo, del de la inmensa mayoría. Nadie lo vence, nadie lo utiliza con control, cuando lo utilizo lo hago con el conocimiento de que puede escaparse de mis manos en cualquier momento. Parece como si el deseo fuese capaz de manejar al ser humano, como si se convirtiese en algo animado que se dedicara a convertir al ser humano en un trapo, en un esclavo. El deseo parece un dios que juega con el ser humano, lo domina y después se le dibuja una tétrica sonrisa de placer, mira al ser humano con desprecio y sarcasmo, juega con él, hace que aparezca la locura en él y por último lo abandona al albur del destino. A veces se le oye alejarse sonando una irritante carcajada.


Esta maldita fuerza hace desaparecer toda dignidad, elimina toda virtud, arrasa con la generosidad, aplasta la compasión y elimina de un plumazo el amor. Este último, el amor, lo transforma, una vez eliminado, en egoísmo. No sé porque tiene que existir una fuerza como esta. No entiendo que siendo el motor del progreso del ser humano, sea a la vez el origen de toda desdicha del mismo ser humano.
¿De donde viene? ¿cómo aparece? ¿qué lo motiva?, ¿Dónde reside?, ¿quién puede vencerle?


Me gustaría conocer su funcionamiento, me gustaría poder dominarlo, sobre todo me gustaría hacerlo desaparecer. Llego a pensar que el principio de esa Arcádia que todos buscamos con ahínco llamada “felicidad”, está en el mundo en el que no existe el deseo, en ese mundo en el que el deseo no tiene lugar, ha desaparecido, no es necesario, se ha anulado. Me viene a la cabeza el pensamiento de una vida sin deseo y se me antoja llena de felicidad, rebosante de éxtasis satisfactorio.
No desear nada, debe ser el estado de un Dios, no procurar ni objetos ni pensamientos es el estado a lograr.
¡¡Qué aburrimiento!!
¿cómo eres capaz de decir eso? ¿no te das cuenta de que el aburrimiento no existe?, no existe porque no hay deseo de nada, no hay frustración por nada. Al no desear desaparecen todos los motivos por los que me siento frustrado. Desaparecen las causas del odio, del desamor, de la intriga …


Si logro no tener deseo no aparecerá en mi la urgencia de cambiar mi vida, la necesidad de eliminar actos incorrectos o la necesidad de adquirir actos virtuosos. Nada en mi vida me molestará, viviré una vida agradable sin apremios ni depresiones. Será una permanente alegría por estar satisfecho por lo actual, lo que es estará bien, será lo correcto, no habrá que cambiar nada.


No ves, me parece que eliminando el deseo se elimina el sufrimiento. Bien, creo que así es, pero …. ¿cómo empiezo?

lunes, 12 de junio de 2006

viernes, 2 de junio de 2006

Erase una vez...un bicho raro

A las once de la noche más o menos llega a casa, después de toda una jornada de trabajo, un trabajo de alta responsabilidad, trata con vidas humanas, muchos días son más de 24 horas de trabajo, pero lo normal es que sean 8 o 9 horas. Una vez en casa, se desnuda y se descalza, le gustaría quedarse así pero se pone un pantalón y una camiseta, no se pone zapatillas. Si, realmente llega cansado, se sienta en su sillón preferido, le duele todo el cuerpo, esta desmotivado, no parece que tenga ganas de nada ni siquiera de cenar.
Unos se toman un par de güisquis, otros se ponen enfrente de la TV y ya, otros hacen otras cosas, el personaje del cuento se coloca, se atonta con sustancias tan antiguas como el ser humano y ya. Tarde, muy tarde se va a la cama y por la mañana pronto ya no puede dormir más, no se levanta bien, despierta como si hubiera jugado un partido de fútbol pero se aguanta hasta las 12 del mediodía, a esa hora llama al camello y queda con él. Es cerca, tiene suerte. Últimamente es la mujer del camello la que le pasa el analgésico, el camello esta trabajando... ¿te imaginas? un camello trabajador, hasta para esto es raro este personaje. En menos de media hora esta de vuelta en su casa. Casi ávidamente fuma y al poco rato ya puede pensar en el largo día que le queda, lo hace. Se entretiene con asuntos retrasados o sale al mercado. Todo el mundo tiene que comer, es necesario hacer ciertas cosas que cuestan mucho, como por ejemplo hacer la compra, poner lavadoras o limpiar el cuarto de baño. El personaje del cuento ha contratado ayuda para su casa, no puede con todo, además es bastante vago.
Entre unas cosas y otras parece que el reloj corre más rápido de lo normal, ¿tendrá demasiadas pilas?. El caso es que ya pronto tiene que irse.
Las dos, no las dos y cuarto, se peina, se mira en el espejo, no dice nada y trata de no juzgar lo que ve en el espejo. Coge las llaves del coche y sale a la calle, el sol le ciega, casi hace que le duela la cabeza, pero no, solo le ciega. El coche esta ardiendo, abre la ventana se pone las gafas de sol, arranca, mete la marcha y se va.
20 Km más o menos , llega y de nuevo empieza otra vez el mismo trabajo que el día anterior y del que viene, pero bueno le gusta, no debe quejarse, quizás sea lo único que le guste de su rutina diaria. Tiene suerte. Después de 8 o 9 horas, arrastrando los píes sube al coche y regresa. Llega a casa y empieza otra vez. Se desnuda y se descalza, le gustaría quedarse así pero se pone un pantalón y una camiseta, no se pone zapatillas. Unos se toman un par de güisquis, otros se ponen enfrente de la TV y ya, otros hacen otras cosas, el personaje del cuento se coloca, se atonta con sustancias tan antiguas como el ser humano y ya. Con manos torpes busca el analgésico, lo encuentra y respira satisfecho, dentro de un rato estará cómodo, casi sin pensar en nada, haciendo algo manual para entretenerse, no puede leer, se dormiría....
Otra vez, el círculo se cierra. ¿qué se le puede decir, o pedir, al personaje del cuento?. Claro que siempre no fue así, esta rutina del personaje se la ha buscado él, ha hecho que sea así y ahora ¿qué le vas a decir? ¿qué cambie?...ya lo hizo, antes era muy diferente, pero machaconamente ha hecho todo lo posible por llegar a este estado de alineación.
Yo sé que a veces le llega un destello de motivación para cambiar su rutina, pero es un instante, le da pereza y vuelve a lo cómodo. Tiene de todo, podría comprar o irse a donde quisiera, pero no lo hace, no le encuentra las ganas.
¿Qué vas a hacer con un personaje así?...¿le asesinas?, ¿le ahogas?, ¿le dejas por imposible?
El colmo es que últimamente le ha dado por volverse misógino, no quiere saber nada de tías. No, no, no es homo, es hetero, si lo es, mucho, puede que demasiado. ¿Sabes? Yo le he mandado a la mierda, ya no le veo, voy a descansar un poco de él. Me ha dicho que quiere cambiar, dejar la rutina, hacer algo nuevo...no sé, lleva ya un tiempo diciéndome lo mismo, puede que me de la sorpresa y lo haga, con este tío nunca se sabe.

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