OM TARE TUTARE TURE SOHA

miércoles, 8 de junio de 2005

Una pose

"Se teme que la liberación de las drogas hasta ahora prohibidas podría conllevarnos a un periodo inicial de problemas de sobredosis, adicciones y enfermedades asociadas al consumo mientras la novedad pase. Aunque algunas personas piensan que los que quieren consumir ya lo están haciendo y lo seguirán haciendo con o sin prohibición mientras no decidan (sic) lo contrario, también hay quienes prevén que este periodo pueda ser acortado con el simple acto de inteligencia elemental de dar información verídica (sic), confiable y detallada a los posibles nuevos usuarios, con la misma libertad con que se reparten condones y se habla sobre el embarazo y el sida a los adolescentes que comienzan su vida sexual.
Promover la responsabilidad en el uso de drogas, no sólo es posible (sic), sino indispensable. Rescatar los valores de la moderación, el autogobierno y la templanza, nos puede llevar a una etapa de reducción de adicciones, experiencias seguras, comprensión, curación y ¿por qué no? de expansión espiritual mediante el uso adecuado, el contexto requerido y la brújula de nuestra voluntad de reencontrarnos con nuestro Espíritu".
Rock & Drugs: Binomio de condena y prohibición
Artículo de Karina Malpica publicado en el número 14, agosto-septiembre 1997, de la revista mexicana Hojas de utopía.

No hay palabras más equivocadas que estas, más confusas para cualquier adolescente, más insidiosas, más inexactas. Esto lo escribe alguien cuyo contacto con la droga debió ser en forma de lectura o conversaciones más o menos sesudas. Vamos que debió tomar droga por el ojo o por el oído, no creo que la llegara a tomarla fumándola -en un "chino"- o intravenosa -en un "pico"-.
Hay frases o expresiones tan estúpidas que dan verguenza ajena. Son frases tan tópicas que molestan. Karina Malpica, alguien que está a mil km de la realidad de la droga.

Dios mío!! como me río -de mi mismo- de haber sentido simpatía, afinidad por todo el teatro contracultural y "cool" que surgió en mi pre y adolescencia.
(contínua en el próximo post; "Una equivocación")

lunes, 6 de junio de 2005

Las ratas



No me gusta ir de noche al poblado gitano. A veces no hay más remedio. Trato de evitarlo. Pero cuando lo hago, tengo que recorrer un tramo de carretera mal asfaltado lleno de socavones, una cuesta que al final hay que girar a la derecha, aquí empieza una pista de tierra sembrada de agujeros, charcos, basura, sombras. No hay luces, farolas, alguna que otra ventana encendida. Son casas unidas, como chalet adosados, desconchados, algunos en ruina, tirado abajo con rabia.
Cuando los gitanos se van de esas casas, por algún motivo desconocido, en cualquier caso desconcertante, rompen los muros de ladrillo, tiran abajo toda la casa, no dejan ladrillo sobre ladrillo, incluso la incendian. Les gusta mucho incendiar cosas. Una costumbre es quemar la ropa que no se utiliza ya, si tienen niños pequeños cuando estos crecen, queman su ropa, hacen una hoguera o bien en la estufa de su casa y queman esa ropa, que pudiera servir a alguien. No se por qué lo hacen.

La cosa es que de noche el poblado parece un decorado fantasmal de película de terror, algo así como "Matanza en Gitano´s village" o "Muerte y desolación en el arrabal"...yo que se!!. El coche tiene que sortear mil agujeros, doscientos charcos, montañas de basura, bolsas llenas de desperdicios, juguetes rotos, prendas de vestir hechas jirones, mogollon de cosas. Parece que vas metido en un carro de feria dando tumbos, los faros iluminan espectros, una sombra que parece que no has visto o ¿si la he visto?, al poco rato un yonky con la mirada hacía Cuenca pasa por el morro del coche, poco ha faltado para atropellarle, él ni se da cuenta.

Y a lo que voy, lo más llamativo son las ratas, hay miles de ellas, pululan a sus anchas, con la oscuridad parece que no hay nada, cuando los faros del coche iluminan el campo cercano a las casas, las ratas salen corriendo, la luz las debe asustar, y ellas corren de esa manera característica suya, viéndolas comprendes esa frase que has oído millones de veces-"y salieron corriendo como ratas"-.
Me da grima pensar que puedo pisar alguna, son gigantes, tamaño extra king size, pueden trastabillarse entre tus piernas. Jo!! nada más pensarlo....viven en un paraíso, por ello es que hay tantas, comen todo lo que quieren, por eso serán tan gordas. A veces, de día, puedes encontrarte con alguna aplastada en medio de tu camino. Para llegar a la casa de la "rubia" salgo del coche y me pongo a correr, dando saltos, y rezando para no tocar alguna.

Esas ratas, que son miles, están por todas partes, ya puedes dirigir la vista a donde quieras que verás una o muchas corriendo en dirección contraria. Pues esas ratas, no se porque, me recuerdan a la gente, tienen una actividad y una forma de estar, caminar, comer o correr, que aún sin parecerse en nada me viene a la mente el recuerdo de las personas. Hay una sutil línea de pensamiento que une a ratas y personas. Hay cientos de frases que comparan ambos seres. Las ratas no viven solas, están donde esta el hombre. Son causantes de la peste bubónica. Emigran como los humanos, aparecen allí donde no te lo esperas, siempre hay un asentamiento humano.

hay hombres que son ratas, en todo su concepto. Hombres que solo se diferencian en la forma física de ellas, su actividad, su estar en la vida, es de rata.
Yo conozco a muchas personas que cumplen estas características. No hay que ir muy lejos para comprobarlo, puedo decir que en el poblado gitano solo, si "solo", hay ratas.

jueves, 2 de junio de 2005

La dosis



Un día soñé que a lo lejos, en el horizonte explotaba una bomba atómica, me fijé en el caracteristico fenómeno que produce, visto cientos de veces en el cine o donde sea, una gran masa de humo en forma de nube blanquísima ovalada rodeada de un brillante tono amarillo-rojo-naranja, subía, no rápidamente, sino casi a cámara lenta.
Era la onda expansiva la que corria a velocidad de vértigo hacía mi, hacía todos los lados del espacio, en las 10 direcciones.

Más tarde me dió por pensar;
Me siento como si un hijo mío hubiera estado fuera de casa mucho tiempo y comenzara a oscurecer.
Y si las armas caen y yo sobrevivo?..... Todas las mañanas, cinco días a la semana, salgo de mi casa y recorro en coche 20 km hasta el lugar donde trabajo. Durante siete u ocho horas estoy solo. Cada vez que oigo en el aire un gemido súbito o uno de los más atroces impactos de la vida ciudadana, o sirvo de huésped a cierto tipo de pensamientos indeseados, no puedo evitar preguntarme cómo sería.

Supongamos que sobrevivo. Supongamos que no se me derriten los ojos en la cara, que no me toca el huracán de misiles secundarios en que hormigón, metal y cristal se han convertido bruscamente; supongamos todo esto. Me veré obligado (y es lo último que tendré ganas de hacer) a desandar los largos 20 km que me separan de mi hogar a través de la tormenta de fuego, los restos de los vientos de mil millas por hora, los átomos descarriados, los muertos envilecidos. Luego -Dios mediante, en caso de que todavía me queden fuerzas y, por supuesto, de que aún estén vivos- tendré que encontrar a mi mujer y mis hijos y tendré que matarlos.

Claro que estos pensamientos y sueños quizás sean de la década de los 50 incluso de los 70. Puede que ahora no me dé por pensar estas cosas. También sé que estas cosas es producto de la ensoñación que produce la heroina. Se piensan escenas, actos de horror, de terror inconsciente. En un estado de duermevela aparecen escenas tristemente horripilantes, sus protagonistas son seres humanos en las más variadas y escabrosas situaciones. Me da miedo pensar esto. El instinto de supervivencia, a veces, se manifiesta muy fuerte y produce miedo.


Si tienes heroina o cualquier otra sustancia, no paras hasta que se acaba. Es necesario tener una cantidad adecuada, si no puedes pasarte de dosis. Puedes seguir y seguir fumando hasta la inconsciencia, primero aparecen las escenas mencionadas, después ya no te das cuenta de nada. Más tarde quizás te veas en el estado intermedio que hay entre vida y vida. Y ya sea demasiado tarde para frenar.

miércoles, 1 de junio de 2005

Por la igualdad de oportunidades



Los heroinómanos, los "drogatas" tienen comportamientos, actitudes, -lo peor- pensamientos que reflejan una edad mental en desacuerdo con la fecha de su nacimiento.
Puede que sea cosa de la droga, a veces hablas con ellos o pasas unas horas en su compañía y parece que estas con chavales de 13, 12 e incluso de 16 años, pero no, tienen muchos más.
Los miro y veo esas arrugas prematuras en su cara, se rien y muestran una dentadura escasa, dientes que no están donde debían, perdidos por su adicción, las "patas de gallo" es casi una "marca de la casa", pelo fino y poco, mal peinado y más. Uf!! que viejos son!!, pues no, no pasan de la década de los 30, ah!!pero si hablan, actuan, rien por nada y parece que no pasan de la primera década.
Me despistan, ya no soy capaz de determinar una edad.

Ellos, como todos, son personas, personas que, como todas, desean ser felices, es su principal preocupación, pero también es la mía. Tienen una carga muy pesada que llevar y soportar, están desconcertados por su situación -si lo sabré yo!!- pero son personas como las demás.
No deberían ser estigmatizados por su condicción, deben tener las mismas oportunidades que tiene todo el mundo.
No porque esten llorando debo cabrearme con ellos, pienso, todos debemos tener las mismas oportunidades, ¿o no?.

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