OM TARE TUTARE TURE SOHA

miércoles, 29 de junio de 2005

El secreto descubierto

El secreto descubierto

Después de pasar una vida y echar la mirada hacía atrás, cuando a una edad cualquiera, me paro y digo -"voy a echar un ojo a lo que he vivido"- me viene a la cabeza escenas, como esos "flash-back" de las películas, de lo vivido, esas situaciones que todas juntas, pegándolas, hacen mi biografía.
Cuando hago este ejercicio siempre veo que hay algo que oculto, porque tengo que ocultarlo, esto me lo digo a mi mismo, porque son cosas, y aquí pongo mil justificaciones, particulares, vergonzosas, "mías", que no se pueden contar, que a nadie le interesan, que no son importantes, que pueden castigarme por haberlas hecho, que bla, bla, bla.
Siempre tengo algo que ocultar. Tengo amigos, amigos de verdad, de confidencias, que les pasa lo mismo. Concluyo que todas las personas tienen algo que ocultar de un tipo o de otro, pero siempre hay algo que nos quedamos para nosotros, nuestro secreto. Me han contado que ni siquiera se lo dicen a sus mujeres, a sus parejas, a sus hijos, a su abogado ni siquiera a su confesor, ni al psicoanalista.

¿Qué pueden ser estos actos, palabras o pensamientos que los arrinconamos en lo más profundo de nuestro subconsciente?, ¿Qué hace que algo sea borrado, o intentar borrarlo de nuestros recuerdos?. Estas semillas plantadas en nuestro subconsciente son las que producen y conforman nuestro carácter, según los psicoanalistas, Freud y otros, son el material que construye nuestro destino, a pesar de que pueda pensar que es algo insignificante, me condiciona lo que llamamos nuestra suerte, nuestra vida, nuestro destino.

Y sigo dándole vueltas, ¿por qué tengo que ocultar esto?, si, ya sé, ya he dicho todas esas justificaciones que me creo para ocultarlo, pero, verdaderamente, en la más estricta realidad, ¿son cosas que tengo que callar?.
¿Qué hace, primero el que haga, piense o hable cosas que después oculto?, y después ¿qué característica llevan implícita que las hace secretas, ocultas?. No sé!! y mil veces, no sé!!.
Hay gente que viola, que mata, que comete los actos más abominables que uno pueda imaginar, todo eso se calla, lo entiendo. ¿Pero entiendo que se haga y después se calle?, ¿Por qué esa cobardía de no decirlo y si hacerlo?. Si lo hago cómo es que después no tengo los arrestos suficientes para decirlo, no ya a los cuatro vientos pero si a alguien que me lo pregunte, o si a las personas cercanas a mi.

¿Si he de ocultarlo por qué lo hago?, ¿Si lo hago por qué lo oculto?

Yo tengo ciertas cosas que callar y ocultar, he hecho, por no decir pensado y hablado, cosas que no las he dicho a nadie. Se quedan para mi solo. Son secretas, particulares, las escondo en mi subconsciente.

Pues bien, y a lo que viene todo esto, ¿Y si por casualidad alguien descubre alguna de esas cosas?, ¿Y si en alguna ocasión me veo en la circunstancia de tener que hablar o justificar algo que lo tengo guardado en un rincón de mi mente?.
¿Qué hago?, ¿Qué digo?. Es una sensación de la mayor impotencia que conozco, es una situación tremendamente violenta. Parece que el mundo se borra ante mi, que se nubla el pensamiento, se pierden las respuestas. Me introduzco en una especie de limbo mortecino, pálido y paralizante.

Es la situación más frustrante que conozco, indescriptible. Hoy me ha pasado, alguien, pongamos alguien, ha visto que fumaba heroína, alguien que ni por lo más remoto yo quería que lo supiese. Pues ya, si, ha visto que fumaba heroína. Así de claro.
No ha visto que fumase, claro, pero si ha visto todos los implementos que lleva consigo el fumar heroína, plata, canuto, mechero. Lo vio. Y yo no me di cuenta hasta que se dio la vuelta. Lo primero fue una oleada de calor sofocante a la cara, un temblor inintencional en las piernas, una gota en la sien. Después vino una sensación de...joder!!, sinceramente, no sé poner con letras la rabia y desestructuración de la razón que pasé.

¿Qué te pasa a ti?, ¿Alguien ha pasado por esta situación?, ¿Cómo has reaccionado?, ¿Qué tienes ahí dentro que no quieres que lo sepa nadie?, ¿Por qué no debe saberlo nadie? ¿Qué coño has hecho para taparlo con mil justificaciones?. ¿Si, de verdad, no tienes nada que ocultar?.
Qué rabia y desesperanza me da esto que escribo, me pongo enfermo pensando estas cosas. Qué impotencia!!. Me parece que voy a justificarme -"tranquilo Jody, es la heroína que te hace dar vueltas al coco. Anda tranquilízate"-. -"¿No ves que es todo una gilipollez lo que has escrito?"-. -"Da unas caladas"-.

viernes, 24 de junio de 2005

Lo corriente

El otro día al salir del poblado gitano me paro la policía.
"Hola" (esto lo dije yo, ellos no dijeron nada)
"¿De donde vienes, qué has tomado?
"Pues...ejem, pues...bueno, si, algo de caballo"
"¿Qué ya te lo has fumado o lo llevas?
"no, no ya me lo he fumado" (era mentira, claro)
"¿seguro, no llevas nada?"
"si, si,no, no.....quiero decir que no llevo nada"
"¿te han detenido alguna vez?"
"no" (¿acaso tengo pinta de que me hayan detenido alguna vez?)
"¿llevas navaja?"
"no, no, que va" (solo faltaba que me dijeran, "venga saca la pistola que llevas")
.......................
"¿no nos estarás mintiendo, verdad?"
"no, por supuesto, ni se me ocurre"
.......................
(En un despiste les saque una foto)


Se miran entre ellos, eran dos, dos policías con moto. Cara de mala leche, jóvenes, fuertes, con moto. Dos armarios vestidos de policía. Con moto. Yo, estaba sudando como un pollo, las gotas me caían entre las cejas, la mente trabajaba a mil por hora, Joder!! vaya trago!

Después de segundos, horas para mí, acaban diciéndome;
"Venga anda vete no vayamos a tener un accidente"
"¿Vayamos a tener un accidente?"
¿Qué significa eso?, ¿cómo lo interpreto?. Según me iba, me venía a la cabeza esa frase. Uuff! no sé, el caso es que estoy yéndome, ni me han cacheado, ni me han hecho bajarme del coche, nada. Menos mal!!

¿Es necesario sufrir estas situaciones?, A santo de qué tengo que tragarme estos malos rollos. Desde hace un tiempo vengo pensando si todo va bien en mi cabeza, ¿todo está en orden?, no es de personas con sentido común el llegar a situaciones tan comprometidas por, encima, una sustancia que me está matando.
He perdido este partido, ya van unos cuantos, mi entrenador, se llama subconsciente, me dice que me prepare para el siguiente, que no se presenta con buena pinta para mi. Sin embargo es necesario ganar el partido que viene si no quiero descender a segunda división. Sería el colmo!!.

martes, 21 de junio de 2005

El vecindario

Mi calle

Me habían hablado de ese barrio hacía tiempo, pero no me decidí hasta hace poco ir a vivir allí. Alquilar un pequeño apartamento con vistas y ver lo que pasaba en ese barrio tan de moda.

Una vez instalado me llevó algún tiempo descubrir que clase de tipos vivían en él. Pero bueno, poco a poco les fui conociendo, y ahora puedo entablar una conversación conmigo mismo acerca de todo ello. Me sentaré o mejor me tumbaré, con un café o refresco, no sé. En fin!! me dispongo a hacer sobremesa con mis recuerdos, mis percepciones de mi nuevo barrio.

Nada más llegar, me llamó la atención un tipo con extraña pinta, bien vestido, limpio, con gafas, pelo corto, algo así como el típico empollón de la facu, camisa a cuadros pequeños, jersey cuello cerrado de lana inglesa, zapatos de cuero granates...algo así como un dandy. Le seguía cuando le veía, compraba en el kiosco de los periódicos todas las mañanas, hasta que el quiosquero le despidió un día con un "hasta mañana”Borjamari”. No sé, pienso que es el típico que te cala a la primera y descubre tus más íntimas vergüenzas en un pis-pas, de momento no quiero entablar cierta amistad con él por las consecuencias que pueda traer.

Cerca de mi edificio hay un colegio Mayor, de esos que de pequeños, al pasar y ver la actividad, deseábamos estudiar en el, pensando que las noches y las juergas que se daban entre sus paredes eran antológicas. Allí me he percatado de un grupo de amigos que son todos de Murcia, cachondos, graciosos, revoltosos, con criterio acerca de muchas cosas. Son la "alegría de la huerta" de la zona, siempre montando polémica inteligente. Les he puesto el mote de"Planeta Murciano".
En este mismo colegio vive una chica, atractiva, bajita, morena, con pinta de intelectual, siempre con un libro bajo el brazo. En alguna ocasión que he cruzado unas palabras con ella y me ha dado la impresión de ¿acento mexicano?, si creo que es de Monterey. Habla ingles a la perfección, eso si, con acento gringo. Es una chica muy interesante, creo que tiene la meta de escribir de una manera algo más profesional que simplemente en unos diarios. Es algo contundente, de carácter, acaba las frases con "y punto", por ejemplo; "Esto no me gusta "Y punto", por ello yo la llamo "Yo y punto". No dejaré de echarla un ojo.

Cuando me asomo al balcón del apartamento, en el edificio de enfrente, siempre veo una ventana semiabierta y un balcón al lado con unas cortinas azul claro. Me enteré que ahí vive un profesor de Universidad, cuando le vi me pareció el profe típico que te cae bien nada más verle. Pinta de estudioso, de comprensivo, de dar clases amenas y de aprobar sin grandes dificultades. Vamos el profe chollo que siempre hemos querido tener. Por lo que hablé con él, tomándo unas cañas, he deducido que se dedica a la historia y que tiene pasión por los comics, sabe un huevo, también hay que decirlo. A este personaje lo recuerdo como el que vive"Tras las turquesas cortinas".

Hay un parque cerca y en el pasean los vecinos, siempre me encuentro a una chica joven y por qué no, madura, también atractiva, alguna vez la he visto con un chico pequeño, creo que es su hijo. Otras veces va acompañada por un chico de más o menos su edad, he supuesto que es su marido. Parecen una pareja moderna y entendida entre ellos. Es sofisticada, amable y, claro, simpática, vamos, con clase. Viste a lo neohipy, a veces, y lleva en ocasiones una falda roja que le sienta a las mil maravillas, es por ello por lo que la llamo, "chica con falda roja".
Y hablando de chicas, a la vuelta de la esquina, en una casa antigua, victoriana, con almenas, vive otra chica. Esta es alta, delgada de rasgos finos, muy elegante. Tiene un aire misterioso, de distancia cercana, de altura accesible, de reina de arrabal. Todos la miran cuando pasa, con ese andar de gacela despreocupada y en un segundo de pantera al acecho. Es un auténtico personaje. A ella la llamo, recordando unos cuentos para señoritas de buenas familias del siglo pasado "La petite Claudine".

Hay personajes de todo pelaje en ese barrio, uno de los que me caen bien, no le conozco mucho, pero promete como amigo, es uno que tiene el mote de"crisei", por su acento; gaditano, por su pinta; campechano, por su cara; inteligente y por su cuerpo; sedentario.
Unas chicas alborotadoras y simpáticas, siempre me las encuentro en la bodega de la esquina tomando unos vermouth y cantando eso de“semos fabulosas”.
Un Museo de la Bebida dos calles más abajo, en la entrada están expuestas multitud de utensilios relacionados con la bebida, hay una"coctelera" de plata muy elaborada , repujada, se ve que ha tenido mucho trabajo y la encargada del "Showroom" es una chica de aspecto muy interesante, con glamour pero sin afectación.
Un neoyuppie, hiperactivo, vitalista, todo un “profesional”, he visto que escribe en diarios electrónicos, en fin!! muy puesto en todo esto que ahora está de moda, internet y tal. Vive en el mismo edificio que yo y por lo que pone el portero automático se llama; “Enrique Dans”

Es mucho ya, hay más personajes que mencionar, otro día seguiré describiendo este barrio. Un barrio nuevo, aún siguen construyendo, un barrio que con el tiempo no sé como continuará. Otro día hablaré de mi otro barrio, el de adopción; el poblao gitano.
Estoy confuso y soñoliento, hace unas horas tomé caballo de la muerte, quizás todo esto lo soñé. No sé muy bien si este barrio existe o no.

lunes, 20 de junio de 2005

La pérdida



Una de las peores cosas que tiene la heroína es el papel de ladrona. El ladrón es un personaje antipático a más no poder, siempre que actúa deja a la víctima con mal sabor de boca. Cuando alguien me roba, quizás no me importe tanto la pérdida de algo que disfrutaba o que tenía, sino que, contra mi voluntad, eso ha desaparecido. Una cosa aunque no me guste, aunque la deteste, si me la roban, me produce un coraje, una rabia, una desesperación tan grande que aún no he aprendido a soportarla.

La heroína se ha contagiado de los gitanos. Cuando caminan por la ciudad, cuando pasean, incluso cuando están trabajando de recogebasuras, siempre, sin excepción, van mirando qué es lo que se pueden llevar, qué es lo que pueden robar, qué ventana está abierta, qué coche tiene la ventanilla bajada, qué señora mayor lleva ese bolso fácil de arrancar. No es una actitud premeditada, es su idiosincrasia, es su genética.
Los gitanos tienen la patente de vender heroína, su poblado es su bazar. En la seguridad de su territorio venden la muerte. La heroína, como cuando se destiñe una prenda en la lavadora y mancha a las demás, se ha impregnado de su afán por robar.

Te roba la pareja, te roba los amigos, te roba los hijos, los compañeros de trabajo, los conocidos... te roba el alma, la simpatía, las ganas de vivir, el interés, la curiosidad...
Nadie podrá decir nunca que no se le avisó. La heroína es una ladrona. Cada vez que noto la pérdida de algo, sé que ha sido ella. Me miro al espejo y más desesperación me entra al observar esa cara de primo, de perdedor.

Lo malo, si se puede decir que hay algo malo después de todo lo dicho, es cuando pierdo la dignidad. Cuando en vez de comportarme como un señor, educado, de buenas costumbres, no me retengo, no digo que no -"no, muchas gracias, pero no"- y acepto lo que me propone la heroína, -"toma un poco, hombre"- otras ocasiones, -"¿estas incómodo?, Pues anda toma algo y pasa de ello"-.
Puedo dejar que me robe todo pero aún no me he acostumbrado a perder la dignidad.

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