OM TARE TUTARE TURE SOHA

lunes, 30 de mayo de 2005

Mentiras en un mundo verdadero

La mentira es una falta de respeto hacía mis semejantes. Ningún ser sintiente (viviente) debería escuchar mentiras, que se las dijesen. Mentir es una falsificación de la realidad y ya se que opinión tiene la sociedad de los falsificadores, yo también la tengo mala.
Nunca he contado las mentiras que soy capaz de decir en 24 horas. Es verdad que hay días que digo más mentiras que otros. Puede que tenga una media de tres mentiras al día.

Las hay conscientes, inconscientes, inocentes, con mala leche, piadosas, necesarias, incómodas, gigantes como una montaña, pequeñas como una bacteria.... tengo todo un arsenal donde elegir. En ocasiones digo mentiras que producen consecuencias espantosas, que influyen tanto en el ambiente o en otras personas que las recuerdo durante toda mi vida.
Estoy tan acostumbrado a mentir que, primero; ciertas mentiras no las considero como tales. Segundo; hay mentiras que me las creo tanto que acabo pensando que son ciertas. Tercero; hay otras que me averguenzo según las estoy diciendo, claro se me acaba notando que miento (que malos momentos son esos!). Cuarto; hay mentiras que las repito una y otra vez, acaban siendo comodines en la conversación....

He llegado a un estado en el que creo que los demás, los otros, las personas con las que trato, mienten tanto que no son capaces de reconocer lo que significa ser sincero, y que yo nunca miento. Actualmente me creo el tipo más sincero del mundo, es más, estoy convencido de que soy el único que dice siempre la verdad. Odio la mentira, me repito como un mantra a todas horas.
Incluso hago ejercicios de conversación, una vez fabrico una conversación llena de mentiras y en otras en donde la mentira no existe, es una conversación en la que desnudo mi conciencia. Después las comparo para examinar las diferencias, para fijarme en los matices, para sacar conclusiones.

¿Quien soy? ¿Qué me gusta? ¿En que ocupo mi tiempo? ¿Soy así o así? Mis recuerdos acerca de mi biografía recorren el tiempo pasado ¿son verdaderos esos recuerdos?. Delante de los demás explico mi vida, mis tendencias, mis gustos...¿son realmente esos, es así mi vida?. Más aún, trascendentalmente, mi pensamiento juzga lo que soy, ¿soy sincero?. ¿Mi mente puede conocer a mi mente, se engañan entre si? ¿es una sola cosa?.

La mentira solapa a la verdad, se impone. La mentira ha llegado a ser carta de naturaleza en mi. No reconozco ya cuando estoy mintiendo y cuando digo la verdad. "La verdad" es un concepto tan particular, siempre oigo decir, "es la verdad" ¿si?, ¿es "la" verdad?, "yo no te mentiría nunca" ¿no?, "no digo mentiras, estoy acostumbrado a decir siempre "la" verdad". ¿Quien tiene el poder de conocer la verdad?.
¿Qué es la verdad? ¿se puede reconocer?.

Creo que al confundir la mentira con la verdad, la ficción con la realidad, se conforma, se fabrica, un escenario teatral. El mundo, la vida cotidiana se transforma en un inmenso escenario, en donde se representa la propia vida. Cada mañana se levanta el telón de esta vida y se representa la vida.

sábado, 28 de mayo de 2005

¿Donde ir?

imagen de Sangri-La


Hoy es de esos días en los que uno necesita emigrar a un lugar puro, en donde no se encuentre la racionalidad exigida en este (mundo).
En donde no haya cosas que conseguir, necesidad física que alimentar, adicción que satisfacer.
Hoy estoy tristemente cansado de mi necesidad. Hoy sueño con una tierra pura donde nacer de nuevo, sin urgencias que satisfacer.

Un paraíso llamado Sangri-La, allí la realidad es vacía, allí la mente reposa en la renuncia, renuncia a la buena o mala reputación, renuncia a los sonidos agradables o desagradables, renuncia a obtener o no obtener cosas, renuncia a la felicidad o a la desdicha. Donde el "Yo" esta vacío de existencia inherente.

Hoy quiero, necesito ir a Sangri-La.

El negocio

Hay una realidad, una cuestión, un hecho, una constatación, en conclusión existe una situación que me tiene sorprendido. Es una realidad que no puedo explicarme por mucho que lo pienso. ¿Cual es?

En Madrid, por decir una ciudad, pero en otros muchos sitios pasa lo mismo, siempre, siempre, y cuando digo siempre es siempre, hay, existe, puedes conseguir heroina. Nunca falta. Siempre hay. Me acuerdo que ha habido épocas de menor facilidad en lograrla, pero momentos en los que no hubiera, no se consiguiera o faltase, no, no recuerdo ningún día en que no pudieras cazar una "papelina" de heroina.

Es cierto que Madrid está en un cruce de caminos, está en la ruta de Europa y en la ruta de América, aquí viene y va la heroina como Pedro por su casa. La heroina principalmente viene de Turquia, en Madrid y más concretamente en España están instaladas varias bandas, varios cárteles de la droga, y viven bien, "a tutti plen", con sol y connivencia policial. La heroina Turca es marrón clara, antes era muy buena y pura, ya no. Llega a espuertas, en cantidades sorprendentes, llega de todos los lados, por todos los medios, transportada por variados "camellos"; ricos, desastrados, mandados, particulares, contratados, inocentes...y empaquetada también de diversas maneras, desde la más sofisticada; en figuras o dentro de las más increibles cosas hasta empaquetada en fardos sin ninguna precaución por disimular.
Un Turco discapacitado, era, bueno es, cojo, era el "capo" aqui en España, creo que lo sigue siendo.

También viene de Afganistan, la guerra del Afganistan fué un inconveniente para la distribución de la heroina en Europa. Yo creo que la gente protestó contra la guerra por esto y no por pacifismo. ¿es qué alguien puede ser pacifista a estas alturas de la historia de la humanidad?, no, creo que no.
La heroina de Afganistan es mejor que la Turca, es más pura, más blanca, de mejor calidad. En Afganistan todo agricultor que se precie tiene un campito con amapolas. Da mucho dinero, es facil y barato de cultivar, y la recogida, aunque laboriosa, puede hacerse por pocas personas. Se vende en el mercado como si fueran patatas, se vende en forma de pasta oscura, pringosa, pegajosa, muy olorosa, es el opio, el afamado opio. Otro día contaré la historia del opio, los chinos y el Imperio Británico, que tiene mucha enjundia.

Me voy por lo cerros de Ubeda, quiero exponer el hecho de que nunca falta heroina en Madrid, no se a que se debe esto. Se supone que hay miles, puede que cientos de miles de consumidores en toda España, y la heroina nunca falta. Es curioso!. Pienso que debe haber una legión, un ejercito de personas que se dedican a traer, distribuir heroina. Pienso que debe ser como una industria en la que hay tal número de trabajadores, tal y tal presupuesto, tales ganancias...en fin!! como cuando se oye en la radio la información económica, esto debe ser lo mismo solo que clandestino.
Además es tal la ganancia que creo, bueno casi, casi estoy seguro, de que todo el mundo participa, políticos, policias, empresarios....

¿Alguien hace algo?, todo el mundo habla pero nadie, nadie hace nada. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo mira para otro lado y silva.
Mientras, los drogadictos, definidos como personas como tu, como yo, como nuestros padres, nuestra novia, nuestros hermanos, nuestros amigos, personas al fin y al cabo, pagan las consecuencias. Asumen el peso del efecto de la heroina. Se mueren. Viven una vida sin vida. Me extraña ese personaje cuadrapléjico que se suicidó. Conozco y veo gente en peores condiciones de existencia. Toda esa multitud de consumidores abandonados a su suerte por una sociedad hipócrita hasta la saciedad, insolidaria hasta la náusea, equivocada hasta la desesperación, esta sociedad solo habla de la moral artificial, de la que interesa para mandar y legislar. Predica una moral que no sirve, que perjudica.

Aun me queda la capacidad de sorprenderme por la cantidad de heroina que debe circular por el mundo, por España, por Madrid, por los poblados gitanos y de la falta de escrúpulos de esta sociedad. Solo se dedican a maldecir a los que consumen una sustancia determinada, marginados por consumir algo que no se porque se dijo que era malo. Una sustancia como el tabaco, el alcohol, la teina, los porros, el optalidon, las pastillas farmaceúticas...estas no marginan, porque lo digo yo, sin embargo la heroina es de delíncuentes. Debemos castigarlos. El negocio debe continuar, sin embargo.

viernes, 27 de mayo de 2005

¿Dejarlo para después?

Cada mañana me levanto descorazonado, en un estado de irrealidad cansina. No es como antes que la llegada del día era motivo si no de alegría por lo menos de curiosidad de como sería este día que empezaba de nuevo.
Me pasaba a menudo. Entre las cuatro paredes de mi habitación, no hacía falta que estuviese en el campo, en la playa, en un lugar encantador. Era levantarse, limpiarme las legañas, y saludar al día, lloviese, nevase o luciese el sol en las cuatro direcciones.

La heroina se cuela entre esos huecos que dejan las neuronas para que las enzimas circulen llevando mensajes a cualquier esquinita de mi cuerpo. Hace que se cree un medio ambiente pegajoso y gris, así la circulación no es fluida y no hay claridad de comunicación.
El día ya no me dice nada, mi mente se fija en mi cansancio y malestar. Olvida el azul del cielo y el amarillo que se cuela en mi habitación. Se fija en la pesadez de mis brazos, en las ojeras de mi cara, en la matidez de mis pensamientos.

Cada día que pasa, cada mes y año, es el cuerpo quejándose, es la mente espesa. Lo que sostiene al acto, la energía que nace en cuanto aparece la motivación del vivir, me niega y se olvida de mi.
Al levantarme por las mañanas, delante del espejo se rompe en mil pedazos mi ilusión, al reflejarse el cansancio heroinómano que refleja. Me acuerdo, no hace mucho, días de vino y rosas, que actitud más intensa la de mi cuerpo enfrentándose a la mañana.

Esto es la firma de la heroina, deja que te ilusiones al principio pero pronto se encarga de ponerte en tu sitio. El lugar de las personas con falta de voluntad, mi lugar.
La vida da muchas vueltas, por qué no!!, quien tiene el derecho de quitarme mi esperanza de que las mañanas vuelvan a ser curiosas y expectantes. Mientras tanto mi deriva va con un rumbo equivocado, lo noto, me lo dice el espíritu de las cosas.

Solo una cosa más, ¿alguien puede saber la duración de su vida?

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