OM TARE TUTARE TURE SOHA

miércoles, 14 de diciembre de 2005

La Reunión

En las reuniones, a principios de los años 80, entre las personas que se sentaban o se tumbaban alrrededor de varias "papelinas", agujas, jeríngas, algodon, cucharas, mecheros, paquetes de tabaco y todo el resto de los implementos necesarios para pasar una tarde de despreocupación máxima, una tarde de maldíta inactividad, semidormidos y babeantes, flotaba en el ambiente una especial camaradería, una rara amistad impuesta. El compañero, el camarada, era la persona ideal, perfecta en ese momento, compartía gustos, afinidades y motivaciones. Así era el ambiente, de tertúlia de café.

No era solo el hecho de colocarme, que podría hacerlo solo en mi casa, no, no solo era ponerte ciego, sino que a la vez era "una fiesta", era una reunion social a imágen y semejanza de las reuniones victorianas que se ven el las películas inglesas, en vez de té era heroína. En vez de jugar una partída de domino era el ritual de la aguja.

Y en mi mente flotaba la placidez que daba una compañía perfecta. "Mis amigos", los que me rodeaban y compartian esas reuniones..... ¡¡Qué compañeros más perfectos, más ideales!!
Me sentía agusto, me sentía relajado y absolutamente "cool", recuerdo que mientras los demás, yo nunca metí una aguja en mis venas, puede que por eso pueda estar escribiendo éste absurdo diario que se titula como la protagonista de esas reuniones-"Heroína"-, preparaban sus jeringas, calentaban sus cucharas, apretaban sus brazos con cintas, cinturones o lo que fuese, se establecía una animada, agradable y entretenida conversación. Era un murmullo constante que también adormecia.

Cualquier tema de actualidad, cualquier caso criticable de conocidos, daba igual, el tema surgía espontáneamente y fluido y a partir de ahí mágicamente se establecía en la habitación una conjunción de voluntades unos fuertes lazos de comprensión y amistad que harían las delicias de las personas "espirituales".

Pocas veces se discutía, sabíamos que si llegábamos a ese punto, la placidez que fabricabamos se cortaría, como la mahonesa en manos inexpertas.
Todo discurria suavemente, agradablemente, la tarde se apagaba lentamente, la luz se extinguía poco a poco, se iba como lo hace el ocaso. Podías ver escaparse a la luz por la rendija del horizonte.

Ahhh!! qué tardes, qué reuniones!!pero....., siempre hay un pero, todo era un decorado, un artificio creado por la misma "heroína", ella fabricaba la puesta en escena, si, existían las bambalinas y estas erán la pura y cruel realidad, detrás del decorado estaba la miseria de vivir la vida...¡¡Qué pereza!!...
Todo era MENTIRA, era una crueldad que nos hacía padecer la misma droga, todo nacía y moría en la propia droga. Eramos los parias sociales, y sin embargo nos creíamos los reyes del mundo.


Ahora, desde otra perspectiva, desde la lucidez que da la sobriedad, el estado libre de drogas, todas las reuniones que tengo, las "fiestas", todo evento social, me parece una mala imitación de las reuniones de principio de los 80.
Asisto a ellas como un zombi carente de emoción e interés. Me duele intensamente el alma ver la hipocresía que rodea a los reunidos, una hipocresía que imita al frio
de una mañana de invierno, se te mete hasta en los huesos.

¿Puede que halla merecido la pena arrancarme una parte de mi alma, un intenso sufrimiento para ver que el decorado no ha cambiado, que antes era, no una ilusión, un espejismo, sino un verdadero escenario?. No hay heroína ahora existe vacio, un vacio que llaman "amistad".

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