OM TARE TUTARE TURE SOHA

domingo, 18 de diciembre de 2005

El homenaje de la muerte

No sé porque desde hace unos días me vienen a la memoria escenas , situaciones, hechos ya pasados, de hace años. Esos años infernarles, no era consciente de ello, caminaba por el abismo como aquel que pasea por el parque. ¡¡Qué inconsciencia!!

Es ahora que, quizás, me de cuenta de todo ello cuando se me erizan los pelos de los brazos. Pero ¿de qué me tengo que dar cuenta?….me tengo que dar cuenta de la muerte.
¿Qué pasará cuando yo muera? ¿Y mis amigos, la gente conocida, qué dirá?
Si, me lo planteo en ocasiones. Esa persona que me aprecia o incluso que me quiere, ¿qué será de ella? ¿Cómo tomará el hecho de mi muerte?


Hace años, en 1980, empezaron a morir amigos míos y gente conocida. Un día alguien se acercaba y decía;
”Sabéis fulanito ha muerto”
¿Cómo ha muerto?
“Ha muerto de un pico”…”se quedo dormido o se desmayó y no volvió a despertar”

Eran muchos, demasiados. En esa época se empezó a hablar de una enfermedad desconocida que afectaba a los homosexuales y a los yonkis. Salían artículos en las revistas especializadas, se hablaba de ello, no se sabía que era, se creo una cierta atmósfera de misterio pero de misterio de película de terror.

Tenía un amigo que era yonki desde hacía más de 20 años, incluso ayudaba a los traficantes, gente corriente, extranjera, a pasar la droga de Turquía, España, EEUU. Llevaba un tiempo débil de salud, delgado, un día, en un viaje, nevando, cogió una neumonía, no se le curó y poco a poco se fue viendo que esa enfermedad rara, esa, era lo que tenía mi amigo. El lo sabía, no le importaba o sí pero no era capaz de dar marcha atrás, seguía inyectándose heroína.
A mí me desesperaba, era una lucha inútil, no existían palabras o razonamientos que fuesen válidos para él.
Hasta el último día estuvo picándose, hasta el último día de su vida. Una vez muerto sus amigos, en el funeral todos sacaron sus jeringas, sus papelinas, todos tomaron droga, todos se colocaron como un último homenaje a nuestro amigo. Nos parecía normal hacer eso. Era un homenaje a él. A la muerte.

Ahora, años después, recordándolo, me llena un desasosiego muy incómodo, un malestar profundo, pegajoso. Trato de apartarlo de mi mente como una mosca molesta revoloteando a mi alrededor.

¿Qué pasará cuando yo muera? ¿Cómo quedará el mundo que conozco? ¿Soy tan importante como creo?. ¿Cómo homenajearan a mi muerte?

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