OM TARE TUTARE TURE SOHA

viernes, 5 de mayo de 2006

Las cuatro de la madrugada

Son las cuatro de la madrugada, estoy delante de la pantalla en blanco de mi ordenador y me ha entrado una urgencia de llenarla de letras.... ¿qué puede ser tan importante para que de repente me entre urgencia de escribir?…. no, no es nada importante en realidad. Lo único importante de verdad, lo que parece que cuenta son solamente mis cosas eso es lo verdaderamente importante para todo el mundo, las cosas propias. Las personas piensan que hay cosas que merecen la pena y que son realmente importantes, esas cosas importantes son siempre sus cosas. Lo que importa son mis cosas. Oigo que unos llaman egoístas a otros y que les reprochan su comportamiento, veo a gente que mira mal a su prójimo y recrimina sus actos , me llegan voces que dicen lo malas que son las personas y gritos que hablan de lo que no se debe hacer y de lo que esta mal. Veo personas con buena voluntad que intentan cambiar a los que están a su lado, que se desesperan al ver lo mal que hacen las cosas, hay otros que les sorprendo con cara de compasión, pensando... “pobre hombre, que desgracia tiene”. Pero no observo que hagan algo para ayudar a ese pobre hombre, puede que ni siquiera les oiga decir una frase de aliento a ese pobre hombre. No tengo que ir muy lejos para ver a gente sobresaltada y tensa, con los nervios de punta….¿por el curso de su vida?, ¡no que va!, están así porque no comprenden a los demás, no se comprenden ni ellos mismos y solo les queda distraerse fijándose en otros y compadeciéndose de las miserias de otros, de los que tienen al lado.
No, no me quejo, no trato de poner en evidencia a esas personas, en el fondo somos todos iguales y todos somos quienes hacemos eso. Es duro comprobar que casi todo el mundo que me rodea que conozco, hasta yo mismo, se fijan y me fijo y piensan y pienso más en las miserias ajenas que en las suyas propias que en las mias, quizás sea más fácil ver lo que esta mal en él que tienes al lado que en uno mismo. Fijarme en mi y ver esas cosas que odio es más doloroso que mirar hacia fuera y ver la lucha de los demás, es más llevadero, se comprende mejor el agobio del que esta enfrente que el propio.
Me he ido del tema que quería escribir, no era esto exactamente lo que quería escribir, se parece pero no era esto, se me fue el santo al cielo ... estaba diciendo que de repente he sentido la necesidad de escribir para decir lo siguiente; Soy un jonky porque fumo heroína, la fumo en menor cantidad que hace 4 meses, y si se puede hablar de más o menos cantidad porque tiene su importancia, ahora es menos y tengo que decirlo porque me costó mucho el llegar a este punto, ahora son solo unas caladas de ese humo que sale de la plata, 5, 6, máximo 7 caladas, 7 veces que entra el humo en mis pulmones al cabo del día, para mi es muy importante esto para otro no lo es porque se hace difícil entenderlo, claro si, ahora es mucho menos que antes pero es muchísimo más que cualquier otra persona que no la fuma. Y lo digo con claridad que soy un jonky porque desde hace unos días siento que mi actitud, mi pecado está haciendo daño a personas cercanas a mi, personas que me quieren y personas que no me conocen pero que por ser como son me tienen en su mente y también, cosa extraña, en su corazón, personas realmente extraordinarias que dan su amor generosamente sin hacerse demasiadas preguntas acerca de si esta bien o no lo que hago, de si esta bien o no lo que hacen las personas a las que quieren. Y eso me produce desasosiego y sentimiento de culpa, por eso debo decir algo y por eso es la urgencia en decir algo ... Parece que fuese fácil dejar de hacer algo mal es como si lo inconveniente fuera algo sencillo de evitar, viéndolo desde fuera puede que lo sea, parece que solo es no hacerlo y ya esta, no parece que sea realmente complicado, no se hace y ¡ya!, mis amigos se enfadan conmigo y a veces incluso me dicen palabras tan duras que me hacen llorar, si ya se que me quieren, ya sé que no es esa su intención, claro que lo sé, aunque bien sé eso de quien te quiere te hará sufrir.
Es tremendamente duro para mi dejar este hábito, se que debo pagar un precio por dejarlo, un dolor físico casi inaguantable y lo retraso, lo dejo para después y sigo. Se sin ninguna duda que lo dejaré pero es casi más desgarrador que no se comprenda , ya sé que es natural que ocurra esto, dolor e incomprensión es una mezcla diabólica. Hay gente que puede que realmente sienta tristeza al leer estas letras y pensar en mi… y yo pienso, ¿qué pensaran? ¿Cómo me verán?, a veces me gustaría mostrarme a todos ellos tal cual soy y ver su reacción, ver sus ojos y sus caras, traducir sus gestos, eso si que daría para escribir toda una novela.
Se que hay gente que realmente pueden sufrir cuando ven ciertas miserias en los demás pero también sé y estoy seguro que aun no me he encontrado con nadie que supiese resolver esas miserias que ven. Todos dan su opinión todos dan su solucion que se les antoja la mejor, la definitiva para acabar con todas esas imcomprensibles miserias que ven y que se clavan en sus ojos. Pero no, no se acaba con ellas tan facilmente, no es así desgraciadamente, son ejercicios baldíos, todos sus consejos y sus enfados, todos sus gritos queriendo de corazón que acabe ese sufrimiento y que termine ese dolor que ven en el otro, parece que no sirven, parece que solo hace que la pena, el lloro y el dolor aumente más por el sentimiento de culpa que se crea en el que se quiere salvar, la impotencia se hace mas presente aún.
Pues entonces ... ¿qué?, ¿mejor es no hacer ni decir nada?…no lo sé, no sé contestar a esa pregunta.
Puede que no sepamos, o mejor que no podamos ayudar realmente al prójimo, puede que lo único que podamos hacer es permanecer a su lado callados, pues es la compañía lo que llena, es el saber que hay alguien a tu lado lo que aplaca el dolor, es una presencia lo que todo lo llena. El hecho de estar a disposición del dolor de mi prójimo puede que lo haga disminuir, simplemente por un concepto de cantidad, dos es más que uno…y ¿la calidad? ¿donde queda?, la calidad esta dentro del corazón de cada uno y esa no se ve y no se puede mostrar, yo sé que esta ahí con eso ya es suficiente. Creemos que podemos hacer algo por los demás y yo creo que no, solo podemos acompañarles en su desgracia después cada uno tendrá que pagar por lo que hace.
Estoy solo, nací solo y moriré solo ... ¿y que pasa con los demás?, los demás me acompañan solo me acompañan y eso que parece tan fácil es difícil de ver.
Todo son consejos, pero ¿Quién quiere consejos? Todo son buenas palabras pero ¿quien quiere buenas palabras? …lo que se quiere es compañía ver una figura humana a tu lado ver que la soledad puede mitigarse con otra cara cerca de ti, apretar una mano vale más que mil compasiones que mil buenas palabras que mil excelentes consejos. Una mirada que sea clara y sin obstáculos es pura medicina más que mil buenos medicamentos para la depresión.

Mi culpa es enorme abarcando toda la extensión de mi cerebro, la motivación para terminar con un hábito que me mata la encuentro al ver a los demás que me acompañan y que sufren conmigo a pesar de que ellos no hacen ese insensato hábito que yo hago. No se puede vivir sin los otros pero si se puede vivir en silencio solo acompañado por la presencia de tu amigo, eso es lo que vale, mirar a los ojos de la persona querida y no decir nada, no hace falta.
El amor es algo casi físico que uno se percata de que ronda alrededor, ¿hay que decirlo?, creo que no, ¿hay que decir, oye mira ese árbol? pues no, ya lo estoy viendo, gracias.
Hay que acariciar la mejilla de ese que nos hace sufrir con sus actos, solo eso, ya es suficiente....psssh! "No digas nada, por favor", "solo ven aquí, a mi lado", "así, ya está, no hace falta más".
Esto, solo esto es lo que quería decir y lo que la urgencia me hizo escribir, espero que no cause molestias en esas amorosas personas que me hacen tanta falta para vivir.

miércoles, 3 de mayo de 2006

Un mono

Son unas 12 horas, el último chino que fumo se distancia de los primeros efectos unas 12 horas. Empiezo a sentir vahídos, estoy normal ligeramente cansado y de repente una sensación de mareo sin movimiento junto con un escalofrio que recorre mi cuerpo aparece, segundos y se va, vuelve la pseudonormalidad, pasan unos minutos y vuelvo a sentirlo, a veces dos o tres seguidos. Esta situación dura más o menos tiempo y se va agravando poco a poco pero así puedo mantenerme hasta la hora de irme a la cama, el moqueo continuo y la tos seca ya han aparecido. Han pasado casi 24 horas, no llega. Por la noche, quizás, duerma algo, en la cama la sensación de incomodidad es manifiesta, no es debido a nada en concreto, es simplemente incomodidad, vahídos y molestias varias junto con un cierto desasosiego. Uno de los efectos más molestos durante la noche, entre un duerme-no duerme, es la sequedad de la garganta, se forma una especie de incómoda mucosidad en la pared de la garganta, que no me deja respirar y tengo que estar carraspeando continuamente. Si me quedo dormido me despierta la asfixia que me produce esa mucosidad, son segundos en los que no puedo respirar, despertándome de repente, como cuando te meten la cabeza en el agua y tienes que sacarla con un brusco movimiento porque ya no puedes aguantar más la respiración, y tengo que carraspear con fuerza para que se despegue de mi garganta, es tremendamente incómodo y asfixiante. A lo largo de la noche puedo estar varias veces en esta situación, unas veces puedo descansar algo otras no. Lo peor viene por la mañana, ya han pasado más de 24 horas o quizás falte poco para 48 horas, es entonces cuando se desencadena la gran tormenta, todo lo que ha pasado hasta este momento han sido los prolegómenos, ahora es cuando empiezo a vomitar compulsivamente, al principio restos de comida del día anterior, todo lo vomito, todo. Los vómitos son casi continuos, están separados en periodos de unos 20-40 minutos, una vez que tengo el estómago vacio empiezan las bilis, vómitos fuertes sin contenido en los que se expulsa un líquido amarillo, la bilis. Las náuseas estrujan mi estómago con dolor intenso y terminan en vómitos biliosos, a veces son solo náuseas estrujantes. Pasadas varias horas, un día o más, de vómitos continuos que junto con las deposiciones que también son "en escopetazo", repentinas, masivas, incontinentes minan mis fuerzas hasta agotarlas. Lo dicho, pasadas varias horas de 24 a 35 de vómitos y deposiciones salvajes empiezo a estar deshidratado y trato de beber algo, mazanilla, agua, aquarius, algo, no porque piense que me estoy deshidratando y tengo que beber, no, lo hago porque me entra una sed terrible, una sensación de querer beber a toda costa, lo que sea, fresco, tiene que ser líquido fresco. Pero ¿qué pasa?, pues que cualquier cosa líquida que penetre en mi cuerpo es expulsada con cajas destempladas, sin contemplaciones al exterior, todo lo vomito, a estas alturas vomito a chorros todo o cualquier líquido que previamente haya tomado. Todo este cortejo de síntomas se acompaña de un profundo malestar físico, un cansancio ontológico, de una dejadez de "ser" total, un no saber como estar o ponerse o colocarse, por lo general estoy en la cama, pero cualquier sitio en el que este es insoportable. Es una quemazón e inquietud general que me atonta intelectualmente, lo físico se apodera de toda la razón de toda mi intelectualidad.
Así puedo pasar de 48 a 72 horas, de dos días a tres días y un poco. Los sudores son abundantes y el mal humor es marca de la casa. Una vez que mi cuerpo está absolutamente derrotado, aniquilado por el esfuerzo de vomitar, de cagar, de estar asfixiado por mucosidades...todas mis fuerzas han desaparecido, me encuentro absolutamente deshidratado, no puedo levantarme de la cama, el peso de mi cuerpo los movimientos de mis miembros son empresas imposibles para mí. Postrado en la cama, me entra necesidad de levantarme y lo hago, mareado como un mono paseo sin fuerzas, cambio de sitio y postura por necesidad, no por ganas.
Ya han pasado más de tres días, todo lo contado va desapareciendo y toma su lugar una laxitud muscular que me asemeja a un muñeco de trapo. Es tal el cansancio que ahora que puedo hablar, hasta ahora no podía articular palabra por los vómitos, la asfixia.... bien pues ahora que puedo hacerlo, no soy capaz de hablar, me cuesta mover la mandíbula, no puedo hacer nada, cualquier movimiento es para mi un arduo esfuerzo que me agota a la primera. Poco a Poco va terminando la tormenta, las aguas vuelven a su cauce y las nubes se van retirando, pero no todo el mal tiempo acaba, el tiempo infernal persiste, los tres días siguientes serán de indiferencia y falta de interés por todo, todo lo que significa vida no tiene sentido para mí, no hay nada que llame mi atención, es un estado semicatatónico al que se suma una debilidad mayúscula, permanezco todo el día sentado, mi cerebro no traduce nada, mi mente está centrada en mi dolor, me duele hasta el alma, me siento incómodo a más no poder, agotado físicamente, exhausto.
Han pasado unos 4 o 5 días y es ahora cuando comienza la segunda parte de "Un mono" que dura aproximadamente unas dos semanas más, esta segunda fase la dejaré para otra ocasión, el haber contado la primera me ha dejado agotado. Pasar Un Mono es pasar un infierno, sé que es necesario y sé que es mi precio, el saberlo hace que me retrase en pagarlo, aún así y todo no solo consiste en pasar este infierno, después viene otro, aún más doloroso, pero de un dolor más sutil no tan físico. Lo que sigue a esto es la realidad desnuda, la vida "a pelo" y eso es tan doloroso.

Un chino

Es domingo por la tarde hago una llamada, quedo con el individuo, solo tengo que caminar unos 3 minutos, 5 como mucho y ya estoy. Pago me la dan, lo guardo y me voy a casa, otros 5 minutos de vuelta, máximo.
Abro la bolsita, pequeña, mínima, excesivamente mínima, pero la abro, con tijeras o navaja afilada pequeña. Previamente ya preparé el papel de plata, bien cortado, es una tira no muy ancha y lo suficientemente larga para que deslice bien, también el turulo esta hecho, canutillo de papel de plata por donde se absorbe el humo. Coloco con cuidado el polvillo marrón claro en el papel de plata,la heroina, un montoncito de muerte. Levanto el rectángulo de papel de plata a la altura de mi boca, en ella esta ya colocado el turulo, con la mano derecha cojo el mechero, enciendo, lo acerco al papel de plata, se caliente y cristaliza ese polvillo en una pasta marrón oscuro casi negra que emite humo, lo aspiro como si me faltara el aire, entra en mis pulmones ese humo contaminado, la pasta marrón casi negra desliza por el papel de plata dejando un rastro negro zaino en zig-zag, paro, apago el mechero, guardo el humo en mi pecho durante segundos, pongo cara de gilipollas, y expulso ese humo que vuelve de mis quemados pulmones, lo soplo con fuerza y....un ligero mareillo me embarga. Repito la operación unas 10 veces, a la onceaba el resto de la sustancia se convierte en ceniza dura negra, paro, descanso, arrugo el rectángulo de papel de plata y lo tiro a la papelera, deshago el turulo, en el quedan restos de heroína cristalizada pegados, a los que aplico el mechero, se calientan y sueltan humo, ese humo lo aspiro poniendo la boca en forma de O y la cara en forma de gilipollas integral, arrugo el papel de plata del canutillo y también lo tiro a la papelera.Por ese entonces ya se ha instalado en mi una especie de bienestar farmacológico y un mareillo de barco con mala mar. Acabado, terminado, fin. Me acabo de fumar "un chino". ocasionalmente dos veces al día repito la operación. Esto es contra lo que lucho, contra "los chinos".

sábado, 29 de abril de 2006

Almaciga III

Una vez a salvo, la vida se expresaba en todo, cualquier pequeño movimiento, el más mínimo acto era reflejo de auténtica vida vivida. Los sentidos eran puertas abiertas de par en par a la luz y a los colores y a las formas. El hecho de respirar y que entrara todo el aire de vida dentro de mi cobró una importancia tal que veía en este acto automático e inconsciente que se realiza normalmente, inspirar- espirar, algo mágico, más que eso algo Divino. ¡Qué mecanismo tan perfecto! cada inspiración eran toneladas de vida que entraban en todo mi ser, inundando mi conciencia de felicidad. Era pura vida encarnada en todos esos momentos, actos automáticos y despreciados normalmente cuando no me encuentro en la situación en la que estaba.

La llegada a la orilla fue un exacto reflejo, pero en vivo, de esas llegadas de náufragos que vemos en el cine. Agotados y asfixiados, sin sostenernos de píe, traspiés y traspiés, aspirando cada partícula de oxigeno como si fuese la última partícula que quedase en la Tierra, llenando los pulmones con ansia. Mi amigo después de dar tres pasos se tiro a la arena ¿o se desmayó?, se desplomó y arañando cada gota de aire con todos sus músculos me dijo que algo le estaba pasando ya que no podía mover el brazo y la pierna derechas, cierto algo pasaba, miraba a esas partes y las tenía rígidas y con una postura antinatural. Mi amigo estaba realmente nervioso. Probablemente tuvo o una hipertonicidad muscular por el esfuerzo o algo más grave. Se le acabo pasando a las horas pero le duro días la secuela del agotamiento y el esfuerzo. Tardamos varias horas en recuperarnos lo suficiente para, una vez que lo habíamos hablado aunque no me acuerdo a quien se le ocurrió, ir a buscar a nuestro ángel de la guarda, a nuestro salvador y darle esas gracias que se dan después de que alguien te haya salvado la vida. Son unas gracias especiales, diferentes a las que se dan normalmente. El chico era un surfero que formaba pandilla con otros, jóvenes y alegres. Era un guapo y simpático chico rubio con grandes rizos y ojos claros, nos dijo que la zona donde nos bañábamos era una zona de remolino, de resaca, el mar te absorbía hacia alta mar, que allí se habían ahogado varias personas, la última un chaval que estaba haciendo la mili en la isla, que miro de casualidad y nos vio allí, que estuvo un rato mirándonos y que se dio cuenta que estábamos en dificultades y, como la cosa más natural del mundo, fue a echarnos una mano con su tabla de surf. Como guinda a toda esta historia, terminó diciéndonos que hacía dos días había sacado del mismo pozo a una señora mayor y extranjera. No sé cuantas veces le dimos las gracias, no sé cuantas bromas y risas seminerviosas hicimos y no sé si se nos notaba mucho o demasiado lo agradecidos y las ganas de que él se diera cuenta de que lo estábamos, pasamos un buen rato charlando con él porque hacerlo era inmensamente gratificante para nosotros.
Y a partir de ese 7 de julio mi amigo y yo volvimos a nacer y la vida nos dio una segunda oportunidad.

Y esto es lo que quiero expresar aquí, que de repente y no sé a cuento de qué, salvaron mi vida. En unos instantes todo se decidió, morir o vivir, una cosa o la otra. Para mi fue blanco, me tocó lo positivo, el amor, el mediodía, el ying...en contraposición al negro, negativo, odio, oscuridad, el yang...por eso digo y estoy totalmente convencido de que siempre el "lado oscuro" sale derrotado y que la luz no desaparece en un agujero negro. Así me enseñó la vida ese día y me marcó para el resto de mis días. Toda lucha que en la que me vea envuelto estará determinada por ese conocimiento que la vida me reveló aquel día.

Lo primero que me sorprende es ¿por qué?, ¿qué factores se tuvieron en cuenta para que salvara la vida ese día?.
Lo segundo es la increíble enseñanza de que no somos absolutamente nada sin los demás, que son tan necesarios como cualquier función vital que mi cuerpo realice para seguir manteniéndome vivo.
Una tercera sorpresa que me regaló la vida fue la existencia del agradecimiento en tal proporción que se transmutó en Amor, me dio una felicidad que pienso que provenía de lo agradecido que me encontraba hacia los demás, hacia los otros, esos que normalmente odio, pues ahora les miraba con cara de bobo y rendido de agradecimiento.
La cuarta fue algo más turbadora, durante mucho tiempo y aun lo sigo pensando, la vida es un "ahora si, ahora no" (como dice LR), la vida es efímera y tan frágil que creo que hago lo posible por estar ocupado pensando lo que sea antes que esto, así pienso que viviré más o que, mejor aún, nunca moriré. La muerte está a la vuelta de la esquina, en el momento menos esperado aparece, sin aviso, con sigilo. Es un hecho tan incontrovertible que no estoy aún preparado para asimilarlo y tenerlo presente en todos mis actos.
Por último aprendí que siempre se debe echar una mano al prójimo sin tener en cuenta la personalidad o las deudas pendientes que tengamos con él, porque no sabemos la angustia que estará pasando, nunca lo sabremos, y es terriblemente reconfortante el saber que hemos ayudado a alguien a salir del pozo donde él mismo se metió, por estupidez o vaya usted a saber, no es cuestión mía, pero si lo es el egoísmo arrebatador que me produce esa felicidad de saber que he hecho algo por alguien.

Me encuentro en un laberinto y ya hace tiempo, como todos los laberintos es muy difícil encontrar la salida, puede incluso que sepa por donde esta pero al haber dado tantas vueltas buscándola el mareo me desoriente … qué sé yo!!.
La certeza que sé es mi movimiento en círculos mientras transcurre mi vida. Otra de mis certezas es la lucha en la que nunca cejaré mientras me quede un ápice de fuerzas, porque puede que en el último instante, en la cincuentainueveaba parte de ese chasquido de dedos se hallé la salida. Mi esperanza reside en la ignorancia que tengo acerca del funcionamiento del flujo vital y arrasador de la vida, su funcionamiento y explicación, sus ¿por qué?, su misterio …
Mientras no lo sepa habrá una esperanza de que acierte por una causalidad no tenida en cuenta, si, puede que sea una rara hipótesis, pero he buscado tanto de forma racional que solo me queda confiar en el instinto y en mi comportamiento, por muy extraño que me resulte. Y en cualquier caso esta anécdota que he contado así me lo hizo ver, desde entonces toda mi seguridad desapareció … ¿qué me queda entonces?.

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